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jueves, 21 de febrero de 2019

Una pequeña libreta para una pequeña escritora: ISIDORA


Con cariño, reciclando para Isidora...




Técnicas mixtas: recubrimiento de papel picado, aguada blanca, dibujo, témpera, recorte, encolado,  etc.

Amanda Espejo

Reciclando cuadernos para LO ESENCIAL


Desde hace bastante tiempo, familia y amistades  me van obsequiando agendas/cuadernos para que escriba y/o dibuje. Naturalmente, la inspiración y el tiempo de hacerlo no van a la par con la cantidad de material guardado en el estante. Pensando en ello, me dio por decorar mi cuaderno actual, el que uso a modo de diario o escape de mis emociones. Y una vez hecho, me abrazó el entusiasmo de seguir en la técnica pensando en otras destinatarias, todas ellas, importantes en mi corazón. 

Aquí, lo terminado:

¡El mío!





Con cariño, para Sofía...





Con cariño, para Calú...






Amanda Espejo

Quilicura, febrero - 2019


lunes, 15 de enero de 2018

REVELACIONES ADJUNTAS A UN SENCILLO PROCESO CREATIVO







…Y un día te despiertas pensando que “hoy sí vas a poder”, que podrás doblarle la mano a la pastilla que adormece tus demonios y serás capaz de comenzar y terminar algo, cualquier cosa que sirva para confirmar tu esencia.  Entonces…tímida para escribir, cierras los ojos en busca de las señales que guíen lo que va tomando forma en tu interior.

Crear. Crear es la  imperiosa orden del momento. ¿Qué cosa? Lo que sea, lo que fluya.

Entornas los ojos nuevamente y, no cabe duda, lo que prima son las imágenes. Por lo tanto, vuelves a tu rincón-taller, al viejo escritorio que alberga sinfín de materiales con los que sueles dar forma  a la idea necesaria. Está desordenado al máximo, polvoriento; nido -estás segura-, de alguna pequeña araña que encuentra entre tan variado vericueto, un refugio de lo más “mono”.

Limpias, lo mínimo. Soplas el polvo que afea todo con sumo cuidado para no ver volar las letras y recortes con los cuales -ya lo decidiste- trabajarás en cartón  un nuevo collage para encuadernar los librillos que quedan rezagados. Práctica. Siempre lo has sido.

Buscas entre los cartones que aún te quedan algún trozo que alcance para las medidas requeridas. Lo encuentras, lo cortas, lo observas y… “¿Qué hago ahora? ¿Me voy por el tema o, según las imágenes más llamativas decido que hacer?”
  
Dudas. Las de siempre. Para no perderte en ellas, optas por delimitar planos: tierra y cielo, en cada una de ellas. Hecho aquello, ¡ya puede “nacer” el resto!

…Entonces, cada página de revista vieja que guardas para el caso, parece ofrecerte un mundo  de posibilidades para tu “nuevo espacio”.  Y buscas, encuentras, recortas, ¡con qué placer! , verde, mucho verde para ofrendar a la tierra que parirá personajes que la poblarán. Y animales, (siempre tratas de incluir alguno de ellos) y flores, y caminos y ladrillos que edifiquen muros y cercas, y montañas…y cielos brillantes, azules y lilas, en donde no quepa el gris.

Retocas con el pincel donde sea necesario y miras...contemplas si el conjunto tiene el equilibrio necesario. No. Falta algún detalle “cool”, que rompa tu porfiado estilo realista. Un ave, de madera junto al perro “real”, unos caballos de fantasía  en el jardín tradicional. Y encolas, encolas y  encolas, hasta el momento de las letras: otra búsqueda lenta y paciente, y…ya está: el título está hecho. Todo a secar.

Breve pausa a media tarde. Medio comer, mucho beber, un leve pestañeo…y retomas.

Es el momento en que una conocida y grata  efervescencia se apodera de ti: llega el momento de encuadernar.

Parece increíble…las horas se han deslizando por este día tranquilo sin que nada perturbe tu deseo de seguir, de completar la tarea. Para ello está la vieja prensa “hecha a mano”, el pegamento, el hilo, la aguja, la expectación, la ansiedad.
…Pero hay que esperar, y es tanto tu entusiasmo que aprovechas a toma un par más de cartones para “dejar fluir” en un paréntesis obligado. Esta vez el negro es la base necesaria para estallar en color.

El tiempo. Las horas. Pasan.

Por fin, tarde noche, te atreves a soltar la prensa y enfrentarte al resultado de todo un día de lucha contra el desánimo, el “déjalo ahí”. Y es grato el resultado…sinceramente, - independiente de cualquier opinión- , hermoso a tus ojos y a tu alma. ¡Qué valioso te parece algo tan simple! Es…cartón. Colores. Papel. Cierta habilidad manual.

¿…?

Es allí que sonríes, te regocijas para ti misma hasta las lágrimas, porque lo sabes. Sabes, que más que un objeto o una manufactura lograda, lo que has podido hacer en este día ha sido reencontrarte y reconocerte a ti misma.

Y aún estás viva. 




Amanda Espejo
Qulicura, enero - 2018



lunes, 20 de febrero de 2017

Ese placer de hacer las cosas por...Amor: PEZ


Contenta, ¡feliz!, emocionada...

A mi madre...



PEZ



A modo de presentación:

A LA INVERSA


Este proyecto (más bien una deuda),  lo tenía en mi mente desde hace mucho. Por uno u otro motivo se fue quedando en espera; hasta que casi dos años atrás me vi inmersa en un período de retrospección, de desánimo y desencanto  como nunca había sentido hasta ese momento.  Con mayor razón, todos los íntimos planes  inherentes a literatura o exclusivamente personales quedaron guardados en la gaveta de “lo imposible”.  Hubo bastante tristeza en mi vida. La hubo, la hay, y creo siempre la habrá en mayor o menor medida, pero supongo no es culpa de nadie, sino, rasgos característicos de mi persona vaya una a saber heredados de quién.  Sin embargo, resulta imposible en ello obviar ciertos temas, y uno de ellos -tal vez el más importante-  está presente y es hilo conductor de esta manufactura literaria: las madres. Mi madre.

No es primera vez que trabajo en torno a su figura, a su nombre, a su memoria, a su falta. Y esta vez decidí aunar algunos textos poéticos y de narrativa que giraban en torno a su persona en un solo lugar: un pequeño libro “objeto” o de autor trabajado lo más manualmente posible. El cartón ayuda a ello, tal como los pinceles, las pinturas y/o accesorios a voluntad, mas, lo indispensable, es el imperecedero deseo de cercanía con el ser querido, con el comienzo, con el origen de nuestra vida (con el principio de nuestra muerte) y todas las emociones encadenadas que conforman su  devenir.

Y aquí estamos, madre…Tratando de ganarle a los años; a los recuerdos no recordados;  a la apatía que carcome el hueso y al desafío que supone desnudarse a través de las letras, nuevamente, en pos de ti. Todo valdrá la pena si con ello logro alivianar el espíritu en otro intento de remontar el río a la inversa, hasta  el refugio húmedo y tibio que nunca debí  abandonar.

¿Me esperas madre?

¡Ya voy!


Amanda Espejo

Quilicura / noviembre 2016




Este "artilugio" lo conforman los siguientes textos:

PÓSTUMO

EN VANO

INARRUGABLE

BROTES DE HIEDRA VERDE

EN LA COCINA

1° DE NOVIEMBRE

TRENZAS SOBRE UN CINTILLO



viernes, 16 de septiembre de 2016

Atrapasueños...Colgantes...Mandalas





No siempre quienes escribimos (en forma regular) tejemos o urdimos con la palabra. También lo hacemos con las manos, y en ello encontramos un modo distinto de dejar fluir la creatividad al tiempo de relajar el espíritu.

Tampoco olvidamos en esa faena la importancia de reciclar, y es muy posible y adecuado tenerlo presente en esta vertiente, ya que los elementos a reutilizar son muchos y variados: hilos, lanas de algún tejido desarmado, ramas de árbol, cuentas de collares rotos o muy antiguos, aros "huachos", en fin, la ocurrencia es amplia y el resultado diverso. Algo de aquello he querido compartir, sin ninguna pretensión,  en este, mi preciado rinconcito de Taller.






jueves, 19 de mayo de 2016

Prácticas cajas CAJAS ORGANIZADORAS con material reciclado.



Para todos/as quienes trabajamos en el "cartoneo" o similares, el desparramo de nuestros útiles suele ser lugar común. Pensando en ello y rebuscando ideas por aquí y por allá, nacieron estas cajas contenedoras hechos , como corresponde, solo con materiales reciclados. Aquí alguna fotografías, no perfectas, pero ilustrativas, ¡que es lo que vale!




Esta es para mi uso personal. Era una caja ya decorada anteriormente para servir de exhibidor cartonero.


Ésta la hice para Pablo; para ordenar "un tantito" su perenne desorden.


Ésta para mi amiga Olga Sotomayor (Olga Cartonera). Pronto llegará a sus manos.





lunes, 14 de marzo de 2016

¿Y si reciclamos los cuadernos escolares a medio terminar?


Esa fue precisamente la pregunta que me hice en el término del año escolar 2015 y constatar la cantidad de cuadernos con poquísima materia que dio de baja la mayor de mis nietas.

"Un pecado", me dije, y manos a la obra, comencé a sacar los espirales con mucha paciencia para recuperar gran cantidad de hojas sin uso que, de tantas no dejaron de asombrarme.

Una vez reunida una buena cantidad, procedí a rearmar un "cuadernote" que, gracias a un trozo de espiral grueso (también reciclado) que tenía guardado, quedó impecable.



Lo segundo fue pensar en cómo decoraría sus tapas. me decidí por usar papel picado, técnica que he usado en distintas obras de reciclaje: libros de cartón, macetas de botellas plásticas, en fin. Hay que destacar en ello el efecto terapéutico-relajador que tiene recubrir cada superficie con estos trozos de papel periódico y contemplar  el equilibrio de colores que se conforma con cada pegatina.


Una vez bien secas las varias capas que apliqué, vino el tercer paso: el diseño final de portada. Esta vez quise usar un dibujo. Una de las muchas mujeres que he creado sobre distintas superficies de cartón. La fotografía ilustra el resultado final. ¿Qué les parece? Lo que es a mí, ¡me fascinó hacerlo!